miércoles, diciembre 09, 2009

SOUNDTRACK 94: TAKING WOODSTOCK

Taking Woodstock (con el título Destino: Woodstock en las carteleras españolas en las que ha tenido la oportunidad de figurar) es la última película de Ang Lee, de 2009. La esperaba con bastante interés y me fastidió que no estrenase en mi ciudad. Unos pocos meses después he tenido la ocasión de verla y… después de tanta expectación… también la de sentirme decepcionado. Quienes queríamos ver un relato costumbrista ambientado en los días previos al macroconcierto histórico de Woodstock en 1969 y a los tres largos días de paz y música en los que la lluvia convirtió la cita en un acontecimiento todavía más memorable, con algún buen momento musical incluido, nos hemos encontrado con la insípida recreación de cómo un par de familias judías acogieron a miles y miles de jóvenes hippies desde todos los rincones de los Estados Unidos y prestaron sus tierras para la celebración del concierto, lo que provocó el consiguiente rechazo de sus conservadores y bienpensantes vecinos del norte del estado de Nueva York.


Una pena, porque Ang Lee, cuya mejor obra creo que seguirá siendo durante mucho tiempo Brokeback Mountain, le da a la historia un tono distante por mucho que se esfuerce en acercarse a unos personajes sin ningún tipo de encanto. Algunos apuntan detalles nunca bien aprovechados y acciones y situaciones que acompañaban a aquellos días (experiencias con las drogas, homosexualidad, trastornos como consecuencia de la guerra de Vietnam) se presentan simplonas y carentes de profundidad. Al final queda una buena reconstrucción de la época, un bonito aunque escaso score de Danny Elfman y unos cuantos clásicos del rock de CSN, Grateful Dead o Canned Heat bien empleados y siempre bien recibidos.


Menos mal que tenemos a mano el documental.

lunes, diciembre 07, 2009

NO HAY PALABRAS


Esto no tiene definición, no encuentra palabras en el extenso vocabulario nuestro. Callado, sabes cómo llamarlo, pero no aparecen los vocablos en cuanto quieres nombrarlo, en cuanto quieres proclamar las emociones o te atreves a compartirlas. Sólo tú sabes lo que es porque sólo tú lo sientes de una manera que nadie más siente. Quieres estar en pleno concierto de Pearl Jam para no pensar en nada más, aunque tú no seas el better man de cualquier canción que todo el mundo coree. Nunca es tarde para que ocurran las cosas por primera vez en la vida, para que fluyan y se escapen lejos de la ternura de nuestros dedos.

sábado, diciembre 05, 2009

GREATEST HITS 82: REFUGEE (TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS)


Hace treinta años yo no sabía quién era este tío. No sabía de música. No sabía de nada. Ahora ya sé un poco más. Tres décadas después hay canciones y actuaciones que no pierden su frescura, su espontaneidad, su espíritu, su fuerza. Tres décadas después escucho una antología de canciones en directo de Tom Petty y disfruto como un niño de un músico y una banda impecables.


Dedicado a todos los amantes del ROCK.

jueves, diciembre 03, 2009

LIVE IN 82: VETIVER (PONTEVEDRA, 02-12-09)

Un poquito de los aires agrestes y ligeros de Vetiver respirados en vivo es bueno para la salud. Te da una sensación de paz su música placentera, la voz limpia de Andy Cabic y sus guitarras despejadas. En escena casi siempre se juntan varios para tocar y anoche en Pontevedra actuaron en formato de quinteto (dos guitarras, un bajo, percusión y teclados) para repasar casi todo el fabuloso Tight knit y salpicar el repertorio de temas de sus álbumes anteriores. Vetiver calentaron su música a fuego medio, si bien la mayoría de canciones hirvieron hacia el final, tomaron cuerpo y emoción hasta que la banda las retiró del fuego, quizá bruscamente algunas. Anticipan novedades más animadas, combinadas en su último concierto con ese espíritu libre e insobornable de sus preciosas postales campestres. Estuvieron más que bien.

miércoles, diciembre 02, 2009

ERIC


Me fallan los recuerdos. Entonces no estaba tan obligado como ahora a convivir con el fútbol y el deporte. Veía alguno de sus goles en la televisión, la patada con la que agredió a un seguidor del Crystal Palace, su chulería mientras esperaba a que lo felicitaran sus compañeros por haber marcado, su velocidad endiablada, la potencia y colocación de su disparo, sus regates traviesos, su mala hostia, su imagen poderosa y a la vez entrañable, un ídolo al que amar y odiar, un “genio imperfecto”. En realidad todo esto vuelve ahora a mí después de haber visto Buscando a Eric, la última película de Ken Loach, una de las mejores de su extensa filmografía. Eric Cantona se interpreta a sí mismo como la aparición salvadora de un pobre hombre, un prototipo del cine de Loach, una piltrafa deprimida a la que aún le queda una brecha que penetrar para hacer su vida un poco menos desgraciada. En un momento de la película el protagonista intenta recordar la última vez que fue feliz. Viendo a Eric Cantona, los partidos del Manchester United, el fútbol en la grada, donde nace el rugido y vibra el corazón entregado a unos colores. Gracias a reyes como Eric.

lunes, noviembre 30, 2009

GREATEST HITS 81: LOW RISING (THE SWELL SEASON)

En cuatro días me he pinchado innumerables veces ya esta canción, con la que se abre el segundo disco de la pareja protagonista del film Once, Glen Hansard y Marketa Irglova. El tema se titula Low rising y el chico y la chica, en compañía de una banda, se hacen llamar The Swell Season. Y dios… cómo me gusta… cómo me gusta. Hace meses sentí algo parecido con Candy, de Paolo Nutini, noté ese regocijo caluroso y confortable en el que descansas cuando vives experiencias maravillosas. Estos días necesito oír esta canción una y otra vez e imaginarme situaciones en las que esta música supondría una perfecta banda sonora. Strict joy (Anti, 2009) arranca con una pieza que siempre bendeciría Van Morrison, en la que las guitarras empiezan a acompañarse sutilmente por una entrada de piano, una finísima ráfaga orquestal, una tímida trompeta, un halo de soul, un reservado impulso eléctrico, una caricia de violines. Sería un supertemazo de Van, y ya es una obra maestra de The Swell Season.

jueves, noviembre 26, 2009

VOLUME TWO 47: DEATH CAB FOR CUTIE

Vamos a detenernos un momento en un grupo indie… o lo que sea. El apellido le pega, o eso me parece, si es que los músicos necesitan uno para identificarse, a veces hasta para prejuzgarlos con demasiada anticipación. Pero dejemos las divagaciones. Death Cab for Cutie me gustan. Y ¿saben por qué? Principalmente porque al escucharlos puedo caer en el desánimo o levantarme hasta la exaltación. Depende del momento. Los coja como los coja mueven mis emociones de un estado al opuesto, pueden deprimirme o entusiasmarme, invitarme a lanzarme al mar en un día de invierno o a encerrarme en casa en pleno verano. Lo consigue su música fina y estudiada, un pop ‘rockerizado’ que se halla cómodo en el entramado de ruidos reflexivos y teclados sugerentes, con la voz neutra pero inquietante de Ben Gibbard y su tendencia modesta y versátil hacia la grandilocuencia.

Su biografía no es nada del otro mundo. El grupo se creó en 1997 en Bellingham, al norte de Seattle y al borde de la frontera con Canadá. Han tenido unos cuantos baterías y publicado ocho discos, el más exitoso en 2003, Transatlanticism, cuyo tema titular sonaba en boca de Claire Fisher y sus amigas revoltosas en la cuarta temporada de A dos metros bajo tierra. Los siguientes, Plans (2005) y Narrow stairs (2008), se me pegaron unos días seguidos a mis oídos. Con ellos me bastan por ahora. Disfruto de Death Cab for Cutie.

GREATEST HITS 80: FREDDIE’S DEAD (CURTIS MAYFIELD)

En un breve viaje a otras décadas al que me ha llevado mi selección musical me he encontrado de nuevo con los ritmos flotantes y embriagadores de Freddie’s dead, ese pedazo de lamento envenenado que recita con sutileza y emoción el gran Curtis Mayfield, uno de mis temas funk preferidos de todos los tiempos. El bueno de Curtis era un tipo grande, un artista de exquisita interpretación y genial talento creativo, un autor entrañable al que la vida castigó con un desgraciado final. Sus mejores discos son los de los años setenta, desde luego, por lo menos hasta Give get take have (1976). En una de sus obras maestras, el trabajo para el film Superfly (1972), el primer single fue Freddie’s dead, que en la película se escucha en su versión instrumental. Pero aquí está Curtis en plena época de efervescencia, preciso y seductor ante sus músicos, poniéndole dolor a la muerte de Freddie.